Compositores Españoles (III): Paulina Cabrero

Composición de la compositora Paulina Cabrero frente a una imagen de salones musicales del siglo XIX

Paulina Cabrero Martínez de Ahumada nació el 1 de febrero de 1822 en Madrid en el seno de una familia con ciertas influencias en la nobleza, la burguesía y el panorama artístico de la época. Su padre, Pablo Cabrero y Cosculluela, además de héroe militar, fundó la finca de Vista Alegre de Carabanchel y tomó las riendas de la Real Fábrica de Platería de Antonio Martínez, la cual pertenecía por herencia a su esposa Josefa Martínez. Además creó el Diorama de Madrid, el primer espectáculo de este tipo en España. Josefa Martínez murió tiempo después del nacimiento de Paulina Cabrero, por lo que su educación y la de sus tres hermanos fue compartida con Joaquín Cabrero, su tío, a quien Pablo Cabrero le pidió ayuda.

La educación musical de Paulina Cabrero se debió de dar en la casa de Joaquín Cabrero y fue de muy buena calidad. Así lo prueba que tanto ella como sus hermanas Enriqueta y Julia fueran reputadas cantantes e instrumentista, siendo contratadas para los conciertos homenaje a la Reina -Isabel II- y la Familia Real. Paulina Cabrero, además de cantar, tocaba el piano, el armonio y el arpa. Sin embargo, lo que le concedió verdadera fama es que, desde muy joven, también se dedicaba a la composición. La mayoría de sus obras datan entre 1838 y 1845, es decir, entre los 16 y los 23 años, aunque compuso algunas obras posteriormente. Coincide en ese intervalo prolífico su estancia como estudiante en París, a donde se mudó con 18 años y donde estudió con Giulio Marco Bordogni -tenor muy reputado de óperas italianas-. Más tarde, cuando volvió a Madrid, fue discípula del famoso compositor y musicólogo Baltasar Saldoni y Remedios.

A partir de 1845, Paulina Cabrero dedica menos tiempo a la música y más al negocio que ha heredado de su padre: la Real Fábrica de Platería de Antonio Martínez, junto a su marido el general Mariano de la Ahumada y Tortosa. Sin embargo, ello no quiere decir que dejara la música, como bien indica la prensa de la época. La Ilustración de Madrid, diario afrancesado y romántico, le dedicó en 1850, estas líneas:

…grande por su capacidad y grande por su ingenio. Sus facultades físicas, como sus facultades intelectuales, su organización perfecta, en una palabra, para la música son de lo mas admirable y sorprendente que puede hallarse. Su entusiasmo por el arte, su aplicación al estudio raya en frenesí. Los medios de que ha podido disponer para procurarse buenos maestros y aprender de los modelos mas excelentes, han sido, sin disputa alguna, los necesarios. ¿Cabe dejar de ser con tales elementos, una notabilidad en el arte, una celebridad música europea, preguntamos nosotros a la crítica? ¿Hay quien trate de cerca a Paulina y la niegue estas disposiciones y circunstancias admirables?

Antes de entrar en su música, debo exponer dos hechos biográficos de gran interés. El primero es que, al llegar de París, Paulina Cabrero importó de allí las soirées musicales, veladas en las que se juntaban artistas -poetas y músicos, normalmente- a compartir canciones y composiciones. El segundo hecho es que Paulina Cabrero terminó siendo en sus últimos años de vida la presidenta de la Comisión Central de la Cruz Roja.

Su obra

La producción musical de Paulina Cabrero está compuesta en su totalidad de canciones. Se sabe que comenzó la composición de una ópera, pero parece que nunca la terminó y no tenemos ni un compás de la misma. Como indiqué en el artículo de las Canciones Artísticas, estas canciones de Paulina Cabrero pertenecerían al grupo de las canciones clasicistas, esto es: canciones con utilidad como villancicos, himnos, partituras para vender a las clases altas o canciones religiosas; por lo que, a pesar de la época, no deberíamos considerarlas canciones románticas o artísticas. El estilo compositivo, como ocurría con la mayoría de música española del siglo XIX, es italiano, con una influencia notable del operista Vincenzo Bellini. Es decir, un estilo bel canto: virtuosístico, ornamentado y efectista. Destacan el uso de dos libretistas/poetas en sus composiciones: Pietro Metastasio, libretista de óperas italianas del siglo XVIII, y Gregorio Romero Larrañaga, primo político de Paulina, cabecilla de la tertulia romántica del «Parnasillo», escritor y gran defensor de las contribuciones de las mujeres al arte romántico -como indican los prólogos que escribió para las obras de la poeta Dolores de Cabrera y Heredia-.

Primeras Inspiraciones Musicales fue la primera obra que publicó. Lo hizo en 1842 con la editorial Lodre, convirtiéndose en la primera obra escrita por una mujer editada en España. La obra es un ciclo de canciones en español (Larrañaga), francés (Barateaul) e italiano (Metastasio) que recorre las influencias que había tenido desde la infancia. El ciclo recibió elogios de los diarios de la época, como La Iberia Musical, El Anfitrión Matritense o el Seminario Pintoresco Español. Este es el único ciclo de canciones que he encontrado grabado, tal vez por el hecho de ser mujer, pero, sobre todo, porque la música vocal española del siglo XIX que no es zarzuela nunca ha sido especialmente atractiva para los recuperadores de patrimonio. Os dejo “Il Trovatore” y “La Partenza”.

Otras obras que nos han llegado en forma de partitura son: Colección de Villancicos, para piano, tres voces e “instrumentos pastoriles”; Ecos de Alegría, un ciclo de canciones con libreto de Larrañaga y Manuel Bretón; y canciones sueltas como “Adiós, despedida a la Santísima Virgen”, que se pone como “A Dios”, pero que, por la melodía y libreto, es “adiós”.

Ojalá haber contado con más grabaciones, pero al menos tenemos parte de su historia. Aún queda mucho por recuperar de la vida de Paulina Cabrero, como, por ejemplo, la fecha de su muerte, la cual desconocemos. Sin embargo, que este artículo sirva como pequeño empujón para ello. Terminamos con unos versos de amistad que le dedicó la ya nombrada poetisa Dolores de Cabrera, quien le dedicó dos poemas: Simpatía y el que transcribo: Desaliento –que habla de la muerte de Josefa, la madre de Paulina-:

Desde aquel fatal momento
en que unimos nuestro llanto
y en que viendo tu quebranto
inmensa fue mi aflicción;
comprendía que nos ligaba
una ardiente simpatía…
era como me lo decía,
Paulina, mi corazón
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2 Comentarios

  • Una pequeña contribución …
    Paulina Cabrero y Martínez murió en Madrid el 21 de enero de 1901
    (véase la esquela en El Heraldo de Madrid . 21/1/1901, pág. 7).
    Era viuda de Mariano de Ahumada y Tortosa (1819-1896), parece que no tuvieron hijos.

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